Lo primero, este correo no lo lee todo el mundo.

Escribo para curiosos, pero esta sección es para curiosos al cuadrado. Donde cuento cosas que no cuento en el resto de correos.

Lo segundo, hablábamos de Lean Startup y de cagarla rápido.

Hace un par de años, se pusieron de moda las dark kitchen o cocinas fantasma, un modelo de restaurante que solo hacía pedidos para llevar. Ya sabes, con Glovo y estos...

El caso es que, como nos gustan los negocios y comer, decidimos abrir una. Teníamos el producto (pechugas de pollo), pero nos faltaba el sitio.

Montar una dark kitchen requiere varios miles de euros de inversión y nosotros estábamos pelados. Así que decidimos cocinar en casa de la abuela de una amiga, que la tenía libre (la casa, no la abuela).

Permisos de sanidad,

salida de humos,

permisos de reparto

manipulación de alimentos...

...todo eso a tomar por culo.

Añádele que había restricciones por Covid y ya flipas.

Tuvimos la idea un lunes.

Lo consultamos con la asesora de la carrera y nos dijo que ni de coña.

El viernes estábamos cocinando y repartiendo en bicicleta.