Si ayer te metiste en el enlace de la P.D.2, te hablé sobre la vez en la que usamos la casa de la abuela de una amiga como cocina franca.
Franca en el sentido de clandestina, no del Caudillo.
A ver, la cosa es que queríamos montar una cocina fantasma (un restaurante solo de comida para llevar), pero no teníamos pasta. Y, para eso, se necesitan varios miles.
Así que decidimos probar rápido y, en lugar de cocinar en un local, elegimos la casa de la abuela de una amiga.
Ilegal por los cuatro costados, vaya.
La asesora de la carrera nos dijo que ni de coña íbamos a hacer eso, que si intoxicábamos a alguien se nos caía a todos el pelo.
Esa misma noche, hablamos con un conocido que sabía de negocios. Le comentamos lo de la ilegalidad y que no sabíamos qué hacer.
El tío nos miró muy serio y soltó:
"A vosotros lo que os pasa es que os faltan cjones. El viernes empezáis."*
El viernes empezamos y facturamos 150€ en una noche.
Que parece una mierda, pero lo hicimos: