Ayer hablamos de por qué no vendíamos ni una funda de mascarilla. Si no has leído el correo anterior, léelo y luego vuelve a este.

Te decía que fue porque no atacamos los deseos velados del cliente. Y te explico a qué me refiero.

Hace poco le eché una mano a un amigo con su curso de oratoria. Necesitaba crear una secuencia de correos como esta para vender su formación y no sabía cómo empezar.

Le dije que lo haríamos por los deseos velados, las motivaciones por las que sus lectores querrían comprar su formación.

La realidad es que no compramos cosas; compramos la sensación que nos produce esa cosa.

Teniendo en cuenta esto, hicimos la escalera de los deseos velados de sus lectores:

Compro la formación porque quiero mejorar mis presentaciones.>

... porque quiero que entiendan mejor mis ideas.

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... porque quiero que la gente me escuche.

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... porque quiero sentir que aporto algo.

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... porque quiero que me valoren.